En el despertar, me encontré con que no podía dejar de dormir.
Fué uno de esos días que te hacen bolsa;
parece que todo se hubiese escrito, para que hoy no salieras.
El cuerpo, cansado;
la cabeza, abrumada;
los bolsillos, vacíos;
y el corazón, dolido.

Mañana, será otro día...
Espero este escrito para mí.